Sunday, April 24, 2011

Supermercado

Al entrar al supermercado te vi haciendo cola para pagar los productos que estabas a punto de adquirir. Me detuve justo pasando las barras de metal. Cargabas en tu pequeña canastilla objetos de soltero. En la faja se iban deslizando los frascos.

Caminé un poco más y me llamaste con una mano. Yo me acerqué y supe que te había extrañado. Seguías flaco y triste. Entonces me tocaste el vientre y sonreíste. Te respondí con otra sonrisa, sin embargo sonó la campanilla que anunciaba la llegada de los compradores.

Pude ver que estaba embarazada. El hombre que parecía ser mi esposo me atrajo con un abrazo. Yo lo seguí sin muchas ganas por los pasillos de comida para mascotas. Sacaste tu billetera y extendías unos billetes mirando como me alejaba.

Yo aplasté mi vientre para comprobar que realmente había algo ahí dentro. La piel estaba dura y no retornaba a su lugar, luchaba contra mi mano, contra mis propias fuerzas. El hombre que iba a mi lado me detuvo de mi intento. Cuando volví la mirada otro cliente había ocupado tu lugar.

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